ORACIÓNES
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Padre nuestro, Que estás en el Cielo, Santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu Voluntad en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en tentación, líbranos del mal. Porque Tuyo es el Reino, El Poder y la Gloria, Por los siglos de los siglos. ¡Amén! Con la lectura de la Buena Oración puedes pasar por cualquier parte. Ella es un salvoconducto. Diciendo: "Señor, Dios nuestro", pasarás por la primera puerta. Cuantas oraciones hay en ella por tantas puertas pasarás. Esta oración fue dada por Dios, por el Espíritu Santo, es sagrada y no envejece; el Espíritu cada día la anima. Cambia a diario. La leeréis haciendo respiraciones profundas. Orando debemos tener presente al Espíritu, permanecer muy tranquilos, dominando la mente. Crearás de esta manera una poderosa fuerza, irradiarás vibraciones que atraerán la fuerza Divina y el Espíritu trabajará más. Entonces todos recibirán la ternura, la alegría que están buscando. Del: Programa y consejos del Maestro Edición del Fondo de Cultura, 1925. Señor, Dios nuestro, Bondadoso Padre Celeste, nos regalaste vida y salud para que Te adoremos con alegría, a Ti oramos. Envíanos Tu Espíritu para protegernos y guardarnos de todo pensamiento maligno. Enséñanos a hacer Tu Voluntad, a santificar Tu Nombre y a glorificarTe siempre. Ilumina nuestro espíritu, instruye nuestros corazones y mentes para que cumplamos Tus mandamientos y leyes. Inspíranos con Tu presencia pensamientos puros y oriéntanos para servirTe con alegría. Bendícenos, Te consagramos nuestras vidas para el bien de nuestros hermanos y prójimos. Ayúdanos, asístenos, para que avancemos con cada conocimiento y sabiduría que nos enseñas con Tu Palabra y para que vivamos eternamente en Tu Verdad. Guíanos en todo lo que pensamos y hacemos en Tu Nombre, para que sea Tu Reino en la Tierra. Alimenta nuestras almas con Tu pan Celestial y apóyanos con Tu fuerza, para que podamos vivir. Colmados con Tu bendición, alcánzanos Tu Amor para que sea nuestra ley eternamente, porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por los siglos de los siglos. ¡Amén! Señor, Bendice la Fraternidad Blanca Universal que está ahora presente entre los búlgaros y las naciones eslavas. Fortalece su Espíritu. Danos fe, confianza y esperanza en Ti a los que seguimos Tu camino, para redimirnos y glorificarTe a través de los siglos. Haz esto, Señor, nuestro Dios, en Tu Santo Nombre, por el cual eres conocido a través de los siglos, arriba en el Cielo y abajo en la Tierra. Has que Tu Nombre sea santificado entre aquellos que obstaculizan Tu Sagrada causa y hazlos que sepan que Tú eres el Único, en Quien el engaño está excluido y Quien es siempre fuerte para ayudar y redimir. Dispersa los enemigos de Tu Reino, Señor, que están delante de Tu Rostro y Te glorificaremos con un corazón puro, mientras nos asistes y fortaleces para ahuyentar a los astutos espíritus del infierno que quieren dañar Tu sagrada causa. Tú, Dios, ahora trabaja con Tu poderosa mano. Y hazlo por nuestro Señor, Jesús Cristo, por Cuyo Nombre, Te dignas ser llamado. Y permite que los gobernantes de esta nación sean concientes, que no existe otro Dios o Señor excepto Tú. Tú eres el Único. ¡Amén! Dios, nuestro Señor, venga Tu Espíritu bondadoso y abrace nuestro espíritu en Su seno. Llene nuestros corazones con el Amor infinito que manifiesta Tu presencia en todas partes. Fortalezca nuestras manos en cada acto de Justicia, nuestros pies en cada acto de Bondad. Nos postramos ante Ti, Eterno Padre nuestro, roca de nuestras vidas. Bendito seas Tú, bendito sea Tu Nombre en nuestras almas. Fortalécenos, elévanos, para que empecemos el servicio, para que venga Tu Reino con toda alegría, con el Amor revelado hacia nosotros. Sólo Tú eres el Único que nos conoce y nosotros reconocemos que Tú eres la luz para nuestras almas, amplitud para nuestras mentes, dilatación para nuestra fuerza, fortaleza para nuestros espíritus, plenitud para nuestros corazones. ¡Tú eres guirnalda y gloria en nuestras vidas! ¡Amén! |
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Señor, mi Dios, déjame contemplar Tu Rostro. Deja regocijarme en Tu Nombre. Bendíceme con Tu Misericordia. Instrúyeme con Tu Espíritu. Elévame con Tu Palabra. Ayúdame con Tu Promesa. Guíame con Tu Verdad. Apóyame con Tu Justicia. Y bendito seas Tú, Señor, por siempre, pues Tú eres bondadoso y verdadero para todos. ¡Amén! |
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Señor, nuestro Dios, permite que nuestra oración se eleve ante Tu Rostro. Deja venir Tu Espíritu, y deja que se cumpla Tu Palabra en nuestros corazones en nombre de Tu Amor con el cual nos has amado. Bondadoso Padre Celestial, Abba, venga Tu Reino, hágase Tu Voluntad, santificado sea Tu Nombre en la Tierra, este es el deseo de nuestras almas. Esta es la necesidad que constantemente sentimos en este mundo. Gran Señor Todo Poderoso y Fuerte eres la fuente de toda la fuerza y el poder, permanece detrás de Tu causa, inspira los corazones de todos los que Tú has llamado gérmenes de Tu Gloria y Grandeza. Nuestro bondadoso Señor, guíanos con Tu misericordiosa mano, instrúyenos para que no nos apartemos de Tu Palabra, para que no transgredamos Tu Ley. Guíanos como un buen pastor a los verdes campos, a las claras fuentes. Tú, Único Señor y Salvador del mundo, conocido antes de todos los siglos como Luz, Único en el amanecer de nuestra vida, Benévolo expande nuestra alma, eleva nuestro espíritu, renueva nuestro corazón, instruye nuestra mente de modo que podamos glorificar Te ahora y siempre. ¡Amén! Señor Dios, nuestro Salvador, eres la fuente de toda la fuerza y el poder, de toda la Verdad y el Amor, de todas las naciones y autoridades, fuente de todas las bendiciones en nuestra vida, envíanos Tu bondadoso Espíritu para guiarnos y sostenernos en el Camino de la Vida. Para instruir nuestras mentes, para iluminar nuestros corazones, para darnos fuerza y vitalidad, de modo que podamos hacer Tu bondadosa Voluntad. Perdona nuestros pecados que confesamos ante Ti, ellos nos han separado de Tu Amor paternal. Bórralas del libro de Tus memorias y danos la paz de Tu Espíritu. Brille Tu Rostro sobre nosotros ahora, de modo que lleguemos a ser imágenes de Tu Amor, mensajeros de Tu Verdad y sirvientes de Tu Justicia. Bendita la nación en que vivimos. Benditos nuestros hermanos con quienes trabajamos. Benditas las madres y padres que hacen Tu Voluntad. Escucha las voces de todos los que sufren sobre la faz de la Tierra y bendícelos. Bendice a nuestro Maestro, Quien nos guía en Tu Sagrado Camino. Bendito seas Tú, Señor, nuestro Dios. Bendito es Tu nombre desde antiguos siglos, porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida y ningún otro Dios existe sino Tú. Tú eres el Único. ¡Amén! Gracias a Ti, Padre nuestro, por el Gran Amor, con que Tú nos has amado. Gracias por la vida, que Tú nos has dado. Gracias por la mente, que has puesto en nosotros. Gracias a Ti por la Virtud, que has colocado como cimiento en nuestras vidas. Gracias por Tu Justicia, con que Tú nos has rodeado. Gracias por el Amor, con que nos has llenado. Gracias por Tu Gran Sabiduría y te glorificamos por Tu Verdad, con que nos has instruido. Nos regocijamos con la vida, que nos has dado y cumplimos Tu Voluntad. Porque el Espíritu, Que Tú has enviado para guiarnos, bendito sea entre nosotros, ahora y siempre. ¡Amén! Bondadoso Señor, esta noche anhelo ir a la Escuela de la Fraternidad Blanca Universal. Dios me ama y yo Le amo. Dios es infinito y por eso me ama. Y de Su Amor no me cabe duda alguna. Estaré arriba porque Dios lo ha dicho y Su palabra es invariable. Señor, recibe mi alma esta noche en la escuela celestial para estudiar, trabajar y rezar. Envuelve mi cuerpo con un círculo luminoso, para que pueda ser protegido de toda maldad y malos pensamientos. Sin temor, en el Amor infinito! ¡Amén! Señor, Dios nuestro, Bondadoso y Enamorado de los humanos, perdóname este día todo pecado de palabra, obra y pensamiento. Concédeme un sueño apacible y tranquilo. Envía Tu Ángel Guardián para protegerme y guardarme de toda maldad, porque Tú eres el protector de nuestras almas y cuerpos, y a Ti - Padre, Hijo y Espíritu Santo, damos Gloria ahora y siempre, por los siglos de los siglos. ¡Amén! Enséñame, Señor, Tu ley, santifica mi alma, ilumina mi mente, ennoblece mi corazón para que me manifieste así como Tú quieres, para que pueda hacer mi vida a tono con Tus leyes, con Tus principios, así como a heredar Tu vida. ¡Señor: me ilumino con los rayos de Tu Amor, Te llamo con alegre voz, eres Grandioso, oh, Bondadoso Padre nuestro Celestial! ¡Derrama sobre nosotros la benevolencia de Tu Espíritu Eterno, para que podamos verTe y a servirTe siempre! ¡Señor, en la temprana aurora, cuando medito en Ti y en Tu Grandeza, rayos de luz se derraman como cristalino torrente en mi mente y forman el hilo resplandeciente que me une conTigo, Padre Mío! ¡Entonces, Te siento junto a mí y recibo Tu ayuda, amparándome. Y como una clara Fuente de influencias puras que ahora aparecen sin fin ante mí, despliegan la dulzura de todo el Universo ante mi, mi alma se despierta y se sumerge en éxtasis, y comienza a cantar con adoración: Gloria a tu Grandioso Nombre, Rey de la Eternidad! Y así, Señor, la meditación temprana me enseña Tus leyes. Cuando todo aún duerme en un encantador sueño, los rayos del naciente pero aún no aparecido Sol, se derraman y tiernamente acarician cada alma, para iniciar una vida nueva, pura y santa. ¡Porque Tú eres nuestro único anhelo, Señor! ¡Cuando nos impregna la pureza, cuando el Espíritu de Tu Eternidad ilumina nuestro camino con la luz, estamos contentos, alegres y damos las gracias. Por eso, unifícanos en Tu Espíritu, Señor! ¡Amén! |
Traducción: José de Jesús Saavedra Aceves
Redacción: Zornitza Ganeva
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