Conferencia dada por el
Maestro Beinsá Dounó
el 9 de agosto 1939, Los Siete lagos de la montaña Rila, a las 5 de la mañana
La gente contemporánea se enfrenta a
grandes pruebas. Hoy día, en ninguna parte encontraréis una persona tranquila.
Quien ha vivido en la Tierra, al fin y al cabo ha terminado de manera fatal. Independientemente,
toda la gente piensa que va a terminar bien. Estando en la Tierra, todos, píos
y pecadores, sufren. Cuando el pecador sufre todos creen que esos sufrimientos
están donde corresponden, pero se preguntan por qué el pío tiene que sufrir. Sufriendo,
el pecador corrige sus errores, paga sus pecados. Sufriendo, el pío se eleva.
Así pues, unos sufren para pagar sus deudas. Otros sufren para desarrollarse.
Hay un tercer tipo de gente que no quiere sufrir ni por la primera razón pero
tampoco por la segunda. Sin embargo, para ellos no está previsto ningún
presupuesto. ¿No hace lo mismo el estado? El estado actual ha previsto un
presupuesto para dos clases de gente: aquellos que se corrigen, que están
listos para liquidar sus deudas, y para aquellos que quieren desarrollarse.
Para la primera categoría, el estado construyó cárceles y hospitales; para la
segunda construyó escuelas. Para los que no quieren estar ni en las cárceles ni
en los hospitales, y tampoco quieren estudiar, el estado no otorga presupuesto
alguno.
Actualmente toda la gente se esfuerza por conseguir
felicidad. Cada uno quiere darle sentido a su vida pero no sabe cómo hacerlo.
Para concebir su vida, el hombre tiene que crear una filosofía que
tome en cuenta todos los casos. Tiene que saber de dónde viene y para dónde va.
No sabiendo de dónde viene ni para dónde va, el hombre se encuentra en el lugar
de quien tiene un violín bueno y caro, pero no sabe tocarlo. Lo saca del
estuche, empuña el arco, toma el violín entre sus manos, pero cuando empieza a
tocar no sale nada. Para él, el violín es inútil. Sería mejor venderlo para
mejorar su situación financiera. Por lo tanto, la vida tiene sentido cuando el
hombre la entiende. Entendiendo la vida y las leyes que la dirigen, el hombre
puede gozarla.
La gente de hoy no puede gozar la vida por completo
porque sólo entiende su aspecto material, o sólo su aspecto espiritual, o sólo
su aspecto mental. Por sí mismo, el hombre es una criatura compleja compuesta
de materia y fuerzas heterogéneas; además, por pensamientos y sentimientos
heterogéneos. Por lo tanto, para entender la vida en su complejidad, ante todo,
el hombre tiene que entenderse a sí mismo. Estudiando y conociéndose a sí
mismo, entenderá la vida y la concebirá. En la Biblia está escrito que Dios
creó al hombre con barro, inspiró en él su hálito y se hizo un alma viva.
Estando en la Tierra, creado a imagen y semejanza de Dios, el hombre tiene que
estudiar. Si ha venido a la Tierra con una misión más grande, ayudar a la
humanidad, tiene que estudiar por sí mismo, adquirir conocimientos y al mismo
tiempo ayudar a sus prójimos. ¿No hizo lo mismo Jesús? Por un lado estudió y
por otro, ayudaba a la humanidad.
Como estudiantes, tienen que estudiar gozando los
conocimientos adquiridos. Dirán que se van a graduar gratuitamente. No, si el
alumno no estudia en la primaria tampoco puede pasar la secundaria; si en la
secundaria no estudia, tampoco puede pasar a la preparatoria; si en la
preparatoria no estudia, tampoco puede pasar a la universidad. En la vida nada
se da gratis. Viviendo, el hombre tiene que gozar las lecciones de la vida: las
alegrías y los sufrimientos. Las alegrías y los sufrimientos representan los
dos lados de la vida. Muchos no saben por qué se alegran y por qué sufren. Sin
alegrías y sufrimientos la vida no puede manifestarse. Cuando no hay alegría,
no hay sufrimiento; cuando no hay sufrimiento, no hay alegría. Estos son polos
sin los cuales la vida no puede revelarse. ¿La muerte y la vida acaso no van
juntos? La muerte es la parte oculta de la vida, y la vida – su cara. Cargar el
caballo, esta es la parte correcta de la vida – su cara; descargar el caballo,
es la parte opuesta de la vida. Por lo tanto, mientras vive el hombre se carga continuamente;
al morir se descarga.
Así, viviendo el hombre se carga pero al mismo tiempo
se desarrolla; desarrolla su vista gracias a que adquiere impresiones
verdaderas del mundo externo. Cuando sus impresiones son verdaderas, sus
dificultades son menores. Desarrolla su oído para percibir correctamente los
sonidos y para escuchar lo que le dicen. Al mismo tiempo desarrolla su
intuición, su olfato y su sabor para percibir correctamente todo lo del
exterior. Si el hombre guardara memoria de sus impresiones y sufrimientos,
cometería mucho menos errores y crímenes. Quien no guarda memoria de los
sufrimientos vividos, está en el lugar de un animal carnívoro. Por ejemplo, el
lobo ataca las ovejas, se las come sin pensar en el sufrimiento que les causa.
Piensa que Dios creó las ovejas para él. De otra manera se condenaría a muerte.
El lobo se adueñó del derecho de comer ovejas. Olvidó el alimento original que
acostumbraba. A la oveja y al lobo le fue dado comer hierba y raíces. Más tarde
el lobo se desvió del modo correcto de alimentarse. También el hombre se desvió
de la manera correcta de comer. Dios había indicado al hombre que comiera
frutos, sin embargo violó la ley. Desde el punto de vista de higiene la carne
es un alimento impuro. En las jaulas de los animales hay mucha suciedad,
microbios, excrementos, por esta razón el hombre se encuentra enfermo
frecuentemente. Es imposible que el hombre coma carne y esté completamente
sano.
Los fisiólogos y los higienistas contemporáneos dicen
que el hombre tiene que cambiar el alimento que utiliza actualmente. Para
cambiar su alimentación el hombre debe estar convencido. Además, tiene que
saber qué alimentos debe utilizar. Por ahora no hay comida más higiénica que el
trigo. Sin embargo, del modo en que hoy día se muele el trigo y se prepara el
pan, una gran parte de las sustancias nutritivas se pierden. Para poder gozar
de todas las sustancias nutritivas del trigo, el hombre tiene que labrar su
campo con Amor, sembrar y segar el trigo con Amor. Por otra parte, al ponerle la
yunta al ganado para trabajar, debe comportarse con éste con Amor. Pocos creen
en esto, pero un día todos se convencerán de la verdad de mis palabras.
Estando en la Tierra, el hombre tiene que saber para
qué ha venido. Llegó a la Tierra para estudiar, para adquirir la vida eterna,
la vida de la inmortalidad. Para adquirir la inmortalidad, tiene que luchar por
liberarse de la esclavitud, de las limitaciones de la muerte. Por ahora nadie
en la Tierra es libre. Para ser libre el hombre simultáneamente tiene que ser
amo y siervo de sí mismo. Si no lo consigue, no entenderá la libertad, ni las
leyes de la vida. Para ser servidor en el mundo espiritual el hombre tiene que
terminar por lo menos cuatro facultades. Para el trabajo más común y sencillo
allá, son necesarias cuatro facultades. Conseguir un alto puesto allá requiere
especialización. No es fácil para el hombre ocupar algún puesto en el mundo
espiritual.
Por lo tanto, queriendo comprender en parte la vida
física, tienen que terminar por lo menos cuatro facultades. Entonces las
piedras les hablarán como hoy hablan y cantan los discos en el gramófono. Lo
que para una persona es imposible, para otra es posible. Llegará el día en que
toda la gente hablará con las piedras. Para la gente de hace tiempo no era posible
que un disco hablara y cantara; pero hoy esto es algo normal. Lo que se graba
en el disco es lo que se puede reproducir.
Los eruditos saben muchas cosas independientemente, y
para ellos existe una parte invisible no comprendida. Esta parte invisible no
es otra cosa que la vida espiritual. Para comprender esta vida, el hombre tiene
que estudiar sus posibilidades internas y externas. En cada persona hay
posibilidades y riquezas ocultas que él mismo tiene que descubrir. ¿Cómo
aprenderá esto? Con la ayuda de un maestro instruido. El hijo nunca será sabio
si no tiene una madre sabia y un padre sabio. La madre y el padre sabios,
representan las condiciones para
manifestar las posibilidades internas del hijo. La vaca da a luz un ternero y
no otra cosa. Ella tiene posibilidades externas pero no tiene condiciones para
manifestarlas. El mundo necesita madres y padres geniales para dar a luz hijos
geniales. Además, el mundo necesita maestros geniales. El hombre tiene que
nacer muchas veces para ser genial.
Por eso Jesús dice: “Si no nacéis de nuevo no
entraréis en el Reino Divino”. Para que sea ciudadano de la Tierra, el hombre
tiene que nacer de una madre y de un padre. Para ser ciudadano del mundo
espiritual, el hombre tiene que nacer del agua y del Espíritu. El Espíritu es
el principio razonable y poderoso que introduce al hombre en el Reino Divino.
Lo que el agua, el aire, la luz, la vida y el Espíritu pueden hacer para el
hombre, nadie es capaz de hacerlo. El Espíritu da al hombre lo más grande. Está
dicho que el fruto del Espíritu es el Amor. Mientras no entre en contacto con
el Espíritu, mientras no coma de su fruto – el Amor, el hombre no puede
conseguir los secretos del Reino Divino.
Deseo a todos que coman del fruto del Espíritu – el
Amor, lo único que libera al hombre de todas las contradicciones y
limitaciones. ¡Aliméntense del Amor para que sean amos y servidores de ustedes
mismos! Siendo amos y servidores de ustedes mismos, serán servidores de Dios.
¡Dios quiere servidores que sirvan con Amor y amos que gobiernen con Amor!
¡Escuchen la lección del Espíritu Que habla
por dentro y por fuera!
Traducción:
Zornitza Ganeva, Plama Hristova
Redacción:
José de Jesús Saavedra Aceves
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